Resumen
La Contraloría General de la República se pronunció sobre una presentación de una funcionaria del Hospital Regional de Rancagua, que reclamaba el pago de la asignación de estímulo por competencias profesionales. El establecimiento había negado el beneficio por haber agotado el número máximo de horas de dotación fijado para su concesión, y además exigía el desempeño de una jornada mínima para optar a él. El organismo contralor concluyó que la normativa aplicable, en su artículo 3°, faculta a los directores de los servicios de salud para fijar, mediante resolución fundada, las causales, porcentajes, cargos, horas máximas y disponibilidades presupuestarias, sin contemplar la exigencia de una jornada mínima, la cual no guarda relación con la finalidad de estimular el puesto de trabajo según sus competencias profesionales. No obstante, por haberse agotado el tope de horas, la recurrente no tiene derecho al pago pretendido. Asimismo, la Contraloría previno que, en lo sucesivo, el establecimiento solo debe considerar los requisitos previstos en la normativa pertinente al otorgar esta asignación.