Resumen del criterio jurisprudencial
El caso trata de un consumidor que fue víctima de vishing, una modalidad de fraude telefónico donde un estafador se hizo pasar por un funcionario de la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras, induciéndolo a entregar voluntariamente códigos de seguridad. Con esos códigos, se realizaron cuatro transferencias electrónicas desde su cuenta por un total de $839.500. El consumidor presentó una declaración jurada de desconocimiento de las operaciones y denunció el fraude ante Carabineros. La demandante, Tenpo, restituyó al usuario el monto conforme al artículo 5° de la Ley N°20.009 y luego demandó al consumidor para recuperar dicha suma. El tribunal de primera instancia acogió la demanda, pero la Corte de Apelaciones de Santiago revocó esa decisión. La Corte consideró que la entrega de las claves se produjo bajo engaño, lo que vicia el consentimiento y descarta la presunción de dolo o culpa grave del artículo 5° ter. Además, el emisor no logró probar que el consumidor actuó con dolo o culpa grave, por lo que se rechazó la demanda de restitución de fondos.