Resumen
La Contraloría General de la República cursó la resolución N° 691, de 2011, de la Dirección del Trabajo, que destituyó a un funcionario y desestimó su reclamo. El afectado objetaba la rigurosidad y falta de proporcionalidad de la medida, y alegaba que no se habría considerado su buen desempeño y sus calificaciones. El organismo fiscalizador explicó que la calificación de la gravedad de la falta corresponde a las autoridades administrativas, y que sólo puede objetarla si existe infracción al debido proceso, a la normativa aplicable o una decisión arbitraria, lo que no ocurrió. Según el proceso, el funcionario maltrató y acosó laboralmente a varios subordinados, abusando de su superioridad jerárquica y llegando a agresiones físicas, lo que afectó gravemente su dignidad y salud psicológica. Además, el jefe de servicio no está obligado a considerar la buena conducta anterior para atenuar la sanción.