Resumen
La Contraloría General de la República desestimó los reclamos presentados en contra de un concurso público convocado para proveer el cargo de jefe de departamento, el cual fue declarado desierto. El recurrente cuestionó la evaluación realizada en la entrevista personal y la nota obtenida, argumentando que sus antecedentes académicos y profesionales eran suficientes y que siempre había obtenido calificaciones de distinción. Sin embargo, el organismo sostuvo que la formulación de preguntas en la entrevista es una cuestión de mérito que corresponde al comité evaluador, y que no existiendo una pauta predeterminada en las bases, la Administración tenía libertad para formular las preguntas que estimara necesarias. Asimismo, señaló que la valoración de las aptitudes de los participantes es materia de la Administración activa, y que solo procede la intervención de la Contraloría si existen irregularidades comprobadas o infracciones en la aplicación de las normas de puntuación, lo que no ocurrió en este caso. Finalmente, indicó que cada concurso es independiente y puede tener bases y factores distintos, por lo que un mismo postulante puede obtener resultados diversos en procesos diferentes.