Resumen
Quedando en evidencia que el menor no ha sufrido perjuicio alguno con la supuesta infracción de derechos que se dice habría sido cometida en su contra, puesto que, además que no hay demostración de que aquél quisiera guardar silencio, es claro que no ha declarado contra él mismo, sino que lo ha hecho respecto de otras dos personas, de modo que, además de no ser efectiva la infracción de derechos que se invoca, no resulta que haya experimentado perjuicio alguno a propósito de su declaración en la causa, donde sólo es un testigo más. Luego, no es posible sostener que la supuesta infracción de derechos se haya cometido respecto de su persona y que los perjuicios los haya sufrido otra, desde que la garantía que según la defensa se habría afectado en su esencia era el derecho del menor a guardar silencio y a no inculparse, encontrándose demostrado que declaró como testigo y que no lo hizo contra sí mismo, y que, finalmente, no ha sido acusado ni condenado en la causa. No hay por consiguiente, infracción de garantías constitucionales ni de derechos reconocidos en tratados internacionales vigentes.