Resumen
La Contraloría General de la República tomó razón de la resolución N° 12, de 2011, del Hospital del Salvador, que aplicó a un funcionario la medida disciplinaria de multa equivalente al 20% de su remuneración mensual. El funcionario reclamó sosteniendo que el hecho no estaba acreditado, pues la única prueba sería un mensaje de texto que él mismo envió. El organismo concluyó que la apreciación del mérito de las pruebas corresponde a quien tramita el sumario y a la autoridad disciplinaria, y no a la Contraloría, salvo que se observe una ilegalidad o arbitrariedad, lo que no advirtió. Constató que se resguardó el debido proceso del reclamante y que la sanción se fundó en la denuncia de una paciente y en los mensajes enviados por el imputado, que evidenciaban un trato impropio hacia una usuaria del sistema de salud. Por ello desestimó el reclamo.