Resumen
La Contraloría General de la República conoció un recurso de un funcionario de un Servicio de Salud que cuestionaba el cambio de las actividades que realizaba en su cargo. La Contraloría concluyó que la superioridad puede distribuir y ubicar al personal de su dependencia según las necesidades del servicio, con discrecionalidad, siempre que las tareas correspondan al escalafón al que pertenece o se encuentra asimilado el funcionario y no afecten su posición jerárquica ni la naturaleza de sus nuevas funciones. Sobre esa base, el organismo determinó que el cambio de actividades se ajustó a derecho, pues fue adoptado en ejercicio de las facultades de la autoridad, que es el director del servicio de salud en su calidad de jefe superior, y porque las tareas asignadas son propias de una plaza profesional. En consecuencia, se desestimaron las alegaciones del recurrente.