Resumen
La Contraloría General de la República se pronunció sobre la solicitud de una recurrente que pretendía cambiar la causal de retiro de un exfuncionario de la Caja de Previsión de la Defensa Nacional, desde su cese original a una pensión de inutilidad. El organismo reiteró que para ello debe acreditarse que, a la fecha del cese, el afiliado padecía una enfermedad invalidante, por lo que debía estar en condiciones de invocarla en ese momento. Recordó que el plazo de prescripción de diez años para impetrar pensiones y beneficios derivados, previsto en el antiguo Estatuto del Personal de las Fuerzas Armadas, debe cumplirse, y que la modificación es posible si se acredita la dolencia dentro de ese periodo. Como el plazo seguía pendiente y el Hospital Militar había otorgado las prestaciones médicas, ordenó remitir los antecedentes al Ejército para que su comisión de sanidad verifique la situación y responda en 30 días hábiles. Por último, estimó inoficioso pronunciarse sobre la alegación de que la Caja no derivó al afiliado al Servicio de Medicina Preventiva, por no ser un requisito indispensable para modificar la causal.