Resumen del criterio jurisprudencial
El Compliance o cumplimiento normativo es definido como el cumplimiento o conformidad con las normas, leyes, estándares y políticas. También implica un sentido de responsabilidad, la obligación de respetar los códigos de conducta pertinentes, contar con un sistema interno formal de políticas, procedimientos, controles y acciones para detectar y prevenir incumplimiento de leyes, reglamentos y normas. En consecuencia, implementar un programa de Compliance es fundamental para las organizaciones, públicas y privadas, en la tarea permanente de prevención de ilícitos que puedan poner en riesgo su integridad, así como su reputación. La tendencia actual es transitar desde el cumplimiento, como requisito preventivo derivado de normas legales, hacia un modo de gestión basado en el respeto a las obligaciones y compromisos asumidos como valor fundamental. Importa más el comportamiento organizacional basado en una ética y conducta acendrada en la cultura institucional. El primer paso para formular un modelo de Compliance o de prevención de delitos consiste en identificar los riesgos legales y reputacionales que debe afrontar una organización determinada a partir de los cuales corresponde adoptar medidas de mitigación. Para contar con modelos de Compliance efectivos, estos deben integrarse con fluidez en la estructura de la organización que se trata, especialmente en lo que dice relación con el rol y las funciones que desempeña el oficial de cumplimiento. En el caso de una organización pública un sistema de Compliance ampliado que no tenga por límite el sistema de prevención de lavado de activos, financiamiento del terrorismo y delitos funcionarios, constituye una oportunidad al cooperar en establecer un proceso continuo que dará como resultado que la entidad cumpla con sus obligaciones y fortalezca su reputación.