Resumen
Frente a un mundo marcado por la exclusión, el Papa Francisco defendió con firmeza la dignidad humana, la solidaridad y la cultura del encuentro como antídotos contra la cultura del descarte. Su legado, ahora más vigente que nunca tras su partida, nos invita a poner a las personas en el centro del desarrollo y a proteger el patrimonio cultural como reflejo de nuestra identidad común.