Resumen
La trabajadora ingresó a prestar servicios para Curifor S.A. el 2 de mayo de 2023, desempeñándose inicialmente como asistente de ventas y luego como vendedora de camiones usados. Desde abril de 2024, su jefe directo comenzó a someterla a malos tratos, insultos, humillaciones y comentarios sexistas, además de obstaculizar sus operaciones comerciales. Esta situación le provocó cuadros de estrés, ansiedad, insomnio y crisis de pánico, lo que derivó en una enfermedad profesional calificada por la Asociación Chilena de Seguridad, que identificó como agente de riesgo la hostilidad de la jefatura. La trabajadora presentó una denuncia individual de enfermedad profesional y obtuvo reposo laboral. Ante la falta de medidas del empleador para cesar la exposición al agente causante, la trabajadora se autodespidió y demandó por tutela de derechos fundamentales y despido indirecto. El tribunal acogió la demanda, declarando que el empleador no adoptó medidas frente a la hostilidad de la jefatura, vulnerando derechos fundamentales de la trabajadora. En consecuencia, se condenó a la demandada al pago de indemnizaciones por despido indirecto, recargo del 80% y costas.