Resumen
A un cuarto de siglo de la implementación de la reforma procesal penal en Chile, el modelo que prometía independencia, objetividad y respeto a los derechos fundamentales atraviesa un momento crítico. Falta de fundamentación en las resoluciones, pérdida de especialización en las Cortes y un Ministerio Público cuestionado por su objetividad han debilitado los pilares del sistema. La subordinación jerárquica y la presión mediática inciden en las decisiones judiciales, generando preocupación por la vigencia real de las garantías procesales. Se impone revisar el modelo para rescatar su espíritu ori