Resumen
La mujer inició su vínculo laboral en 1995, alternó períodos de renuncia y reingreso, y en 2024 fue desvinculada definitivamente. El juez consideró que la relación tuvo características de dependencia y no de temporalidad, lo que llevó a ordenar una indemnización. El fallo recuerda el precedente “Ramos” de la Corte Suprema, que cuestionó el uso de figuras jurídicas para encubrir vínculos laborales estables bajo modalidades transitorias.