Resumen
La Masacre de Barrios Altos ocurrió la noche del 3 de noviembre de 1991 en Lima, Perú, cuando miembros encapuchados del Grupo Colina, escuadrón paramilitar del Servicio de Inteligencia del Ejército, irrumpieron durante una pollada popular en la cuadra ocho del Jirón Huanta. El ataque armado resultó en la muerte de quince personas, incluyendo a un niño de ocho años llamado Javier Ríos, e hirió gravemente a otras cuatro. Los atacantes actuaban bajo informes de inteligencia erróneamente que señalaban que la vivienda albergaba miembros de Sendero Luminoso. Las investigaciones judiciales y periodísticas desmontaron la versión oficial que atribuía el hecho a un atentado terrorista, demostrando que ninguna de las víctimas tenía relación con grupos subversivos. La Corte Suprema en 2009 confirmó estos hallazgos, condenando a los responsables por violaciones a los derechos humanos durante el gobierno de Alberto Fujimori.