Inteligencia artificial y derecho en Chile: guía 2026

Qué está regulado, qué está en discusión, qué ha dicho el Poder Judicial y cómo usar la IA en el trabajo jurídico sin arriesgar la responsabilidad profesional.

Equipo Constitucional AI · Actualizada el 20 de octubre de 2026 · Fuentes consultadas el 20 de octubre de 2026

En resumen: en Chile la inteligencia artificial ya se usa en el trabajo jurídico —para buscar jurisprudencia, revisar documentos y transcribir audiencias—, pero todavía no existe una ley específica de IA. El proyecto que la regula con un enfoque por niveles de riesgo (boletín 16821-19) está en segundo trámite en el Senado desde octubre de 2025[1]. Lo que sí es ley es la Ley 21.719 de datos personales, que rige desde el 1 de diciembre de 2026, salvo que prospere un proyecto que la posterga un año[5][6]. La Corte Suprema, en su Código de Ética Judicial, exige que la decisión judicial siga siendo humana y que toda cita entregada por una IA se verifique[7].

Qué es hoy la IA en el derecho chileno

Cuando se habla de «IA en el derecho» en Chile se habla, sobre todo, de modelos de lenguaje: sistemas que leen y redactan texto. En la práctica jurídica se usan como asistentes —encuentran fallos, resumen expedientes, comparan contratos, transcriben audios— y no como reemplazo del abogado ni del juez. El criterio, la estrategia y la firma siguen siendo de la persona.

El tema tiene tres frentes que conviene separar: la regulación (qué reglas se aplican a quien desarrolla o usa IA), el uso profesional (cómo la emplean abogados, estudios y tribunales) y los riesgos (errores, citas falsas, confidencialidad). Esta guía recorre los tres con fuentes oficiales y fecha de consulta.

Como marco de política pública, Chile cuenta desde 2021 con una Política Nacional de Inteligencia Artificial del Ministerio de Ciencia, actualizada en 2024[10]. Es una hoja de ruta, no una ley: no crea obligaciones exigibles.

Regulación: el proyecto de ley de IA y la Ley 21.719

El proyecto de ley de inteligencia artificial

  • Qué es: el proyecto «Regula los sistemas de inteligencia artificial», iniciado por mensaje del Ejecutivo el 7 de mayo de 2024 (boletín 16821-19) y refundido con una moción parlamentaria anterior (boletín 15869-19)[1].
  • Enfoque por riesgo: no regula la tecnología en sí sino sus usos, y los clasifica en cuatro categorías: riesgo inaceptable, alto riesgo, riesgo limitado y sin riesgo evidente. Fija principios para todos los operadores —entre ellos supervisión humana, transparencia y protección de datos—, crea un Consejo Asesor Técnico de IA y contempla sanciones de 5.000 a 20.000 UTM según la gravedad[2][3].
  • En qué etapa está: la Cámara de Diputados lo aprobó en general el 4 de agosto de 2025 y en particular el 13 de octubre de 2025, y lo despachó al Senado. El 14 de octubre de 2025 el Senado le dio cuenta y lo envió a la Comisión de Desafíos del Futuro, Ciencia, Tecnología e Innovación. A la fecha de esta guía figura «en tramitación», en segundo trámite constitucional, subetapa de primer informe de esa comisión, con urgencia simple; el último movimiento registrado es una renovación de urgencia dada en cuenta el 1 de septiembre de 2026[1].
  • Posible cambio de rumbo: en mayo de 2026 la ministra de Ciencia presentó a esa comisión la propuesta del Ejecutivo para una «ley marco» de IA, que se concretaría mediante indicaciones (probablemente una indicación sustitutiva). Como ejemplo de cambio se mencionó pasar de una revisión ex ante a una ex post[4]. A la fecha de esta guía no encontramos registrada esa indicación en la tramitación oficial[1], así que el texto final puede diferir bastante del aprobado por la Cámara.

La Ley 21.719 de datos personales

  • Qué es: la ley que regula la protección y el tratamiento de los datos personales y crea la Agencia de Protección de Datos Personales. Se publicó en el Diario Oficial el 13 de diciembre de 2024 y modifica la Ley 19.628[5].
  • Cuándo rige: su artículo primero transitorio fija la entrada en vigencia el día primero del mes vigésimo cuarto posterior a su publicación, esto es, el 1 de diciembre de 2026[5][6]. El 1 de septiembre de 2026 el Gobierno ingresó al Senado el boletín 18623-07, que propone postergarla al 1 de diciembre de 2027; a la fecha de esta guía está en primer trámite, en la Comisión de Constitución, con suma urgencia[6]. Hasta que ese cambio se apruebe y publique, la fecha legal es el 1 de diciembre de 2026.
  • Qué exige (lo más relevante para la IA): principios de licitud y lealtad, finalidad, proporcionalidad, calidad, responsabilidad, seguridad, transparencia y confidencialidad; derechos de acceso, rectificación, supresión, oposición, portabilidad y bloqueo; el derecho a oponerse y a no ser objeto de decisiones basadas en tratamiento automatizado, incluida la elaboración de perfiles, que produzcan efectos jurídicos o afecten significativamente (artículo 8° bis, con excepciones); y una evaluación de impacto previa cuando el tratamiento implique, entre otros casos, decisiones automatizadas o perfiles con efectos jurídicos significativos, o tratamiento masivo[5].

En la práctica, un estudio que use IA con datos de clientes debe mirar primero la Ley 21.719: es la norma que ya está aprobada y la que definirá qué puede subir a una herramienta y con qué resguardos.

Cómo usan la IA los abogados y el sistema de justicia

Los usos que hoy se ven en la práctica chilena son, principalmente:

  • Búsqueda de jurisprudencia: describir el problema en lenguaje natural y obtener fallos pertinentes, aunque usen otra terminología. Es el uso con más impacto en tiempo, y también el que más exige verificar, porque una cita equivocada termina en un escrito.
  • Revisión de documentos: leer contratos o expedientes largos, marcar cláusulas, comparar versiones y preparar resúmenes para que el abogado decida.
  • Transcripción: convertir audiencias, declaraciones o reuniones en texto para buscar y citar pasajes.
  • Borradores: estructuras iniciales de escritos, correos o minutas que luego se corrigen.

Qué ha dicho el Poder Judicial

El documento oficial más claro es el Código de Ética Judicial, aprobado por el Tribunal Pleno de la Corte Suprema en sus XXVIII Jornadas de Reflexión y formalizado en el Acta N° 244-2025, de 10 de noviembre de 2025. Su artículo 17, «Responsabilidad en el uso de Inteligencia artificial y nuevas tecnologías», reconoce que estas herramientas pueden aportar eficiencia, pero advierte que su uso «exige la máxima cautela». Establece que la decisión judicial es siempre una tarea humana, enumera riesgos (filtración de datos y de información reservada, delegación de la valoración de la prueba, sesgos, respuestas inexactas) y recomienda verificar siempre de manera independiente las respuestas, citas o referencias que provengan de sistemas de IA[7].

Según informó la prensa en octubre de 2026, la presidenta de la Corte Suprema envió el 11 de agosto de 2026 un oficio a las cortes del país con un marco inicial de uso: Copilot Chat, dentro del acuerdo corporativo con Microsoft, como herramienta autorizada; verificación de citas; y constancia del rol de la IA cuando se use como apoyo. La misma nota indica que la Corte prepara una primera política de uso de IA[9]. No encontramos el texto de ese oficio publicado en el sitio del Poder Judicial, por lo que lo reportamos como información de prensa.

Riesgos y buenas prácticas

Alucinaciones y citas falsas. Un modelo de lenguaje puede producir fallos, roles u obras que no existen, con apariencia perfectamente verosímil. En Chile ya hay consecuencias: el 3 de junio de 2026 el Poder Judicial informó que la Tercera Sala de la Corte Suprema (rol 23.322-2025) suspendió por un mes del ejercicio de la profesión y multó con 5 UTM a una abogada que, en un recurso de casación, atribuyó a dos profesores obras doctrinales inexistentes generadas por un chatbot de IA[8].

Buenas prácticas que se desprenden de ese caso y del Código de Ética Judicial:

  • Verificar cada fuente en el documento original antes de citarla: tribunal, rol, fecha y el pasaje exacto. Si la herramienta no entrega un enlace al original, trate la cita como no verificada.
  • Cuidar la confidencialidad: antes de subir un expediente, revise qué hace el proveedor con los documentos, si los usa para entrenar modelos y dónde se guardan. La Ley 21.719 y el secreto profesional aplican aunque la herramienta sea gratuita.
  • Mantener la responsabilidad profesional: el escrito lo firma el abogado. La IA no traslada la responsabilidad; un error de la herramienta es, frente al tribunal y al cliente, un error del profesional.
  • Dejar registro de qué herramienta se usó y para qué, y revisar el resultado con el mismo estándar que el trabajo de un ayudante.

Cómo elegir una herramienta de IA para el trabajo jurídico

No hay una herramienta correcta para todos; depende del tipo de práctica. Estos criterios sirven para comparar cualquier opción, general o especializada:

  • Fuentes chilenas: ¿busca en jurisprudencia y normativa chilena, o responde de lo que aprendió en su entrenamiento?
  • Citas verificables: ¿cada afirmación trae tribunal, rol, fecha y enlace al documento original?
  • Honestidad ante el vacío: ¿dice cuando no encuentra respaldo, o rellena?
  • Tratamiento de datos: ¿explica qué hace con lo que subes, si entrena modelos y si puedes pedir que lo borre?
  • Prueba real: ¿puedes probarla con tus propios casos antes de pagar?
  • Ajuste a tu flujo: búsqueda, revisión, transcripción o redacción; ninguna herramienta es igual de buena en todo.

Constitucional AI en este contexto

Constitucional AI es una plataforma de inteligencia artificial legal para abogados y estudios jurídicos en Chile. Su asistente busca primero en una base de más de 90.000 documentos chilenos —sentencias, dictámenes, oficios y circulares— y responde citando cada uno con tribunal, rol, fecha y enlace, para que verifiques la fuente antes de usarla. Si la base no tiene cómo responder, te lo dice.

  • Búsqueda de jurisprudencia en lenguaje natural.
  • Expertos por materia: asistentes especializados por área del derecho.
  • Transcripción de audiencias.
  • Los documentos que subes se usan solo para responderte y no entrenan modelos de IA.

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Para seguir leyendo

Preguntas frecuentes

¿Hay una ley de inteligencia artificial en Chile?

Todavía no. A octubre de 2026 el proyecto que regula los sistemas de inteligencia artificial (boletines 16821-19 y 15869-19, refundidos) está en segundo trámite constitucional en el Senado, en primer informe de la Comisión de Desafíos del Futuro, Ciencia, Tecnología e Innovación. La Cámara de Diputados lo despachó el 13 de octubre de 2025. Mientras no se apruebe, el uso de IA se rige por las normas generales, entre ellas las de datos personales.

¿Cuándo entra en vigencia la Ley 21.719 de datos personales?

Según su artículo primero transitorio, el 1 de diciembre de 2026. La ley se publicó en el Diario Oficial el 13 de diciembre de 2024. El 1 de septiembre de 2026 el Gobierno ingresó al Senado un proyecto (boletín 18623-07) que propone postergar esa fecha al 1 de diciembre de 2027; a la fecha de esta guía sigue en primer trámite, así que la fecha legal vigente es diciembre de 2026.

¿Pueden los jueces chilenos usar inteligencia artificial?

El Código de Ética Judicial de la Corte Suprema (Acta 244-2025) dedica su artículo 17 al uso de IA: lo considera una oportunidad para la gestión de los tribunales, pero establece que la decisión judicial es siempre una tarea humana y su responsabilidad es indelegable, y recomienda verificar de manera independiente toda respuesta, cita o referencia que provenga de un sistema de IA.

¿Qué pasa si un abogado presenta un escrito con citas inventadas por una IA?

Puede ser sancionado. En junio de 2026 la Tercera Sala de la Corte Suprema (rol 23.322-2025) suspendió por un mes del ejercicio de la profesión y multó con 5 UTM a una abogada que citó en un recurso de casación obras doctrinales inexistentes generadas por un chatbot de IA, según informó el Poder Judicial.

¿Cómo elegir una herramienta de IA para abogados en Chile?

Conviene revisar que trabaje con fuentes chilenas, que cite cada fallo o norma con datos verificables y enlace al original, que diga cuando no tiene cómo responder, que explique qué hace con los documentos que subes y que puedas probarla con tus propios casos antes de pagar.

Fuentes

Todas consultadas el 20 de octubre de 2026.

  1. [1] Senado de Chile, tramitación del boletín 16821-19 «Regula los sistemas de inteligencia artificial» (servicio público de tramitación)
  2. [2] Senado de Chile, «Proyecto que regula sistemas de Inteligencia Artificial será estudiado por Comisión Desafíos del Futuro» (24-oct-2025)
  3. [3] Ministerio de Ciencia, «Proyecto que regula usos de la inteligencia artificial avanza al Senado» (13-oct-2025)
  4. [4] Senado de Chile, «Senadores conocen propuesta del Ejecutivo para ley marco de IA» (26-may-2026)
  5. [5] Biblioteca del Congreso Nacional, Ley Chile: Ley 21.719, que regula la protección y el tratamiento de los datos personales y crea la Agencia de Protección de Datos Personales
  6. [6] Senado de Chile, boletín 18623-07, mensaje que modifica la Ley 21.719 (ingresado el 1-sep-2026)
  7. [7] Corte Suprema, Acta N° 244-2025, Código de Ética Judicial (10-nov-2025)
  8. [8] Poder Judicial, «Corte Suprema sanciona a abogada por citas doctrinales inexistentes generadas por inteligencia artificial» (3-jun-2026)
  9. [9] La Tercera, «El oficio que orienta la IA en el Poder Judicial: se utiliza Copilot y hay que transparentar su uso bajo responsabilidad personal» (8-oct-2026)
  10. [10] Ministerio de Ciencia, Política Nacional de Inteligencia Artificial

Información general, no asesoría legal. Esta guía resume el estado de la regulación y de la práctica a la fecha indicada; el proyecto de ley de IA y la vigencia de la Ley 21.719 pueden cambiar. Para un caso concreto, consulte a un abogado.

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